El embalse Pt. 2
El agua no tiene donde desbordarse, mi embalse personal
El embalse Pt. 2 El agua no tiene donde desbordarse, mi embalse personal Entrevista a Nicolicio sobre El embalse, uno de los mejores discos de 2025: un álbum donde el artista cartografía las aguas profundas de la depresión, la ansiedad y las herencias emocionales, sin romantizar el dolor, desde una
Entrevista a Nicolicio sobre El embalse, uno de los mejores discos de 2025: un álbum donde el artista cartografía las aguas profundas de la depresión, la ansiedad y las herencias emocionales, sin romantizar el dolor, desde una mirada honesta y profundamente humana.
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Entrevista a Nicolicio
El título ‘El embalse’ subraya imágenes recurrentes del disco: agua contenida, estancamiento, represas. ¿Cómo dialoga todo esto con su propia experiencia de la depresión y la ansiedad?
Para mí,
El embalse como tal es un lugar físico donde habitan los personajes y emociones del disco y ese lugar es, a su vez, un reflejo del fuero interno. El embalse es enigmático en ese sentido y el disco es un esfuerzo en tratar de entenderlo: ¿Qué tan profundas son sus aguas? ¿Qué animales habitan en el fondo de estas? ¿Quién construyó las murallas enormes que lo contienen?
Creo que la depresión y la ansiedad muchas veces conjuran las mismas preguntas veladas de misterio. Son estados que llegan de repente, pero a la vez es como si siempre hubieran estado presentes y un día te ves sentado y te preguntas: ¿En qué momento guardé tanto adentro? Y observas hacia adentro y se hace tan evidente la inmensidad de las aguas profundas.
El embalse Pt. 1
Pensé que haciendo otro disco sanaría
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“El embalse Pt. 1” abre con una franqueza desarmante: “Pensé que haciendo otro disco sanaría”. Luego admite: “Las canciones solo ayudan a cristalizar la pantomima del héroe enmascarado”. ¿Qué aprendió sobre los límites del arte como forma de sanación? ¿Y cómo se asegura de no romantizar este dolor al convertirlo en música?
Creo que aún busco una respuesta para esto. Lo que sí sé es que tengo una sensibilidad especial con lo triste y me resulta más fácil y honesto escribir de ello que escribir de amor o de fiestas. Sé también que la forma en que mejor puedo canalizar esas emociones de melancolía es cuando las canto. Pero sé también que cada medio tiene su límite, que el personaje del “héroe de la destrucción” que he construido puede haber ayudado en un principio a ponerle nombre y forma a estas emociones, pero, entre más alimento esa figura, más difícil es salir de su sombra.
Por eso creo en darle un final intencionado a cada etapa y, en el caso del héroe, veo que su historia ya se acerca al final. No tengo certezas de qué pasará después, ni desde qué lugares vendrá la música, incluso si es que habrá algo más que entregar en primer lugar o si será bueno, pero parte de crecer y sanar es soltar.
Deforestación
Tener veinte no es tan glamoroso como lo pinta el cine
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“Deforestación” desmonta la narrativa idealizada de los veinte: “Tener veinte no es tan glamoroso como lo pinta el cine”. ¿Qué expectativas de la adultez joven descubrió que no eran verdad? ¿Y qué le habría gustado que le enseñaran en la adolescencia para enfrentar mejor esa etapa?
No me esperaba, la verdad, que la adultez joven viniera acompañada de tanta soledad. Claro, no es el caso para todos, pero sí creo que es más difícil mantener los lazos a medida que los años pasan. No hay un espacio común que se habite con gente afín —como es el caso del colegio o la universidad—, así que hay que tomar la iniciativa y eso es algo que siempre me ha costado.
Si es que hay un consejo que me daría a mí mismo, y que quizás es un poco contradictorio con lo anterior, es que compararse cuantitativamente con el resto en cuanto a lo social no tiene mucho sentido. Habrá quienes disfrutan saliendo todos los fines de semana, teniendo tres o cuatro círculos de amistades distintos, y habrá quienes —como es mi caso— estarán bien con cinco o seis buenos amigos que se ven una vez al mes. Hay un componente objetivo en la sensación de soledad, claramente, pero gran parte de esa sensación viene de la ansiedad de compararse al resto y de sentirse insuficiente por ello.
Vigilia
Como un imperio digital al borde del colapso, construiré un refugio hecho de vidas inventadas
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En “Vigilia” aparece un retrato potentísimo del refugio digital “hecho de vidas inventadas”. ¿Qué papel juega lo digital en la forma en que vive (o sobrevive) la depresión?
En continuación a la pregunta anterior, veo la vida digital como un escape a la soledad, como un mecanismo vicario por el cual observamos las vidas de personas que nos interesan o que conocemos, pero donde no podemos crear experiencias realmente significativas. Es, en efecto, un lugar donde pasa el tiempo y se siente como un refugio porque su premisa es la de consumir momentos gratos de nuestras amistades, pero esa vida vicaria guarda dentro suyo un vacío inmenso que, con el tiempo, se hace tan grande e inevitable que no podemos sino mirarlo directamente a los ojos por lo que es.
Ese mismo tema aborda con enorme honestidad los patrones heredados: “Aprendí de mi padre solo lo peor”. ¿Cómo ha sido navegar esas herencias emocionales, como pájaros “vomitando a sus herederos”? ¿Qué patrones reconoció y cuáles intenta transformar?
Es imposible para mí no verme reflejado en mis padres. A pesar de ser consciente de las formas en que ellos manejan sus emociones, el hecho de crecer con ellos durante años bajo el mismo techo es algo que marca indeleblemente. Esa masculinidad que es incapaz de expresar sus emociones y tiende, por tanto, a ensimismarse, es algo que hoy por hoy sigo trabajando.
Creo que me ha servido mucho la ayuda profesional en ese sentido, ya que me permite ponerle un nombre y entender desde allí ciertos patrones que para mis padres eran solo parte inamovible de su personalidad: entender cuándo tuve cuadros depresivos, reconocer los síntomas de mi ansiedad y cómo y por qué se manifiesta, identificar ciertos rasgos de TEA (Trastorno del Espectro Autista) y cómo se relacionan con mi capacidad de socializar. Todo eso me ayuda no solo a entenderme a mí, sino a ser más comprensivo y menos juicioso con mis padres.
Ahogado
No hay por qué arrepentirse de haberse ahogado
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“Ahogado” termina con una frase inesperadamente liberadora: “No hay por qué arrepentirse de haberse ahogado”. ¿Qué significa para usted aceptar ese (des)ahogo emocional?
Muchas veces la depresión y el estancamiento emocional vienen acompañados de una profunda culpa y un duro juicio interno. Uno pone en tela de juicio su propia fuerza de voluntad y, en vez de tratar de comprender, la crítica se transforma en otra forma de autosabotaje. “Ahogado” trata de desmenuzar la sensación de fracaso y futilidad propia de esos momentos de baja autoestima y derrotismo.
Creo que la aceptación —al menos para mí— significa abrazar esos períodos como propios de la naturaleza cíclica de la existencia humana, que a su vez habita en un mundo tan lleno de amor como de sufrimiento. Es un constante ahogarse y emerger y ahogarse nuevamente, a veces aprendiendo y otras solo reflotando para sobrevivir. Y si el designio del universo y la vida misma es el de vivir la totalidad de la experiencia humana —con sus luces y sombras—, entonces en eso no hay arrepentimiento, ya que nunca fue una decisión del todo propia.
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