De desamor: Cuecas para pensar

De desamor: No. 7, Esperar
De desamor: No. 7, Esperar https://www.youtube.com/watch?v=IugYAfOEmAI Entrevista a Daniel Álvarez Veizaga sobre De desamor, uno de los mejores discos de 2025: un ciclo de cuecas para piano que dialoga con la poesía, la danza y la tradición, y propone un espacio fértil para pensar la identidad desde

Entrevista a Daniel Álvarez Veizaga sobre De desamor, uno de los mejores discos de 2025: un ciclo de cuecas para piano que dialoga con la poesía, la danza y la tradición, y propone un espacio fértil para pensar la identidad desde los Andes.

Daniel Álvarez Veizaga en línea: Sitio oficial, Spotify, Facebook

Entrevista a Daniel Álvarez Veizaga
El ciclo nace de ciertas palabras del poema “Sed de amor” de Rafael García Rosquellas (pdf, disponible en rafaelgarciarosquellas.bo). ¿Cómo se traduce ese origen poético en decisiones concretas de ritmo, carácter o atmósfera en cada cueca?
No me interesaba musicalizar el texto ni narrarlo, sino dejar que algunas de sus imágenes y resonancias internas activaran decisiones musicales muy concretas. Cada cueca parte de una palabra o de una idea breve —sin sol, quedamente, esperar— que funciona casi como un estado corporal o anímico.

Desde ahí se definen el tempo, el peso rítmico, el tipo de gesto melódico y la densidad armónica. Algunas cuecas son más contenidas, casi suspendidas; otras, más ásperas o agitadas. El poema no determina la forma, pero sí el carácter: hay palabras que piden insistencia, otras repetición, otras desgaste. En ese sentido, el origen poético no es ilustrativo, sino estructural: condiciona cómo respira cada cueca y cómo se relaciona con la siguiente.

De desamor: No. 2, En el mal
De desamor: No. 7, Esperar https://www.youtube.com/watch?v=IugYAfOEmAI Entrevista a Daniel Álvarez Veizaga sobre De desamor, uno de los mejores discos de 2025: un ciclo de cuecas para piano que dialoga con la poesía, la danza y la tradición, y propone un espacio fértil para pensar la identidad desde
Si pensamos el proyecto como un diálogo entre medios, ¿qué aporta el poema “Sed de amor” que la música no puede decir y qué aporta la música del ciclo De desamor que el poema por sí solo no alcanzaría a expresar?
El poema aporta un campo semántico preciso, un conjunto de imágenes y tensiones que la música, por sí sola, no puede nombrar. Palabras como sed, espera o desamor sitúan al oyente en un territorio emocional específico antes incluso de que suene la primera nota.

La música, en cambio, puede decir algo que el poema no alcanza: el tiempo real de esa espera, la insistencia física del ritmo, el peso del cuerpo que baila o que recuerda haber bailado. La música no explica, pero insiste; no nombra, pero expone. En De desamor me interesaba que el poema funcionara como detonante conceptual y que la música se encargara de transformar esas ideas en experiencia sonora, sin necesidad de palabras.

De desamor: No. 3, Aquesta
De desamor: No. 7, Esperar https://www.youtube.com/watch?v=IugYAfOEmAI Entrevista a Daniel Álvarez Veizaga sobre De desamor, uno de los mejores discos de 2025: un ciclo de cuecas para piano que dialoga con la poesía, la danza y la tradición, y propone un espacio fértil para pensar la identidad desde
¿En qué momentos del ciclo decidió permanecer cerca de la tradición y cuándo sintió necesario empujarla hacia territorios nuevos?
Hay momentos en los que decidí permanecer deliberadamente cerca de la tradición: en la estructura de varias cuecas, en el uso del zapateo, en ciertos gestos rítmicos que remiten de manera clara a la danza. Para mí era importante que la cueca siguiera siendo reconocible como tal, que no se perdiera su anclaje corporal y cultural.

Al mismo tiempo, sentí la necesidad de empujar el género hacia otros lugares: alargar secciones, omitir la segundita en algunos casos, trabajar con resonancias, con densidades armónicas poco habituales o con la idea de una cueca doble. No lo entiendo como una ruptura, sino como una expansión. La tradición no es un límite, sino un material vivo con el que se puede pensar formalmente.

De desamor: No. 5, Quedamente I
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Hace unos años hablamos con el compositor Willy Claure sobre el papel social de la cueca. Él nos explicó que, según el contexto, puede funcionar como danza de coqueteo o como ritual de cohesión social. ¿Qué significado social tiene la cueca en este disco y cómo se percibe esa dimensión en la composición?
Aunque De desamor es un ciclo de cuecas de concierto y no está pensado para el baile social, la dimensión social del género está siempre presente. La cueca es una música profundamente compartida, ligada a la memoria, a la fiesta, al encuentro, incluso cuando habla de pérdida o de tristeza.

En este ciclo, la cueca funciona más como un espacio de reflexión colectiva que como una danza de coqueteo. El carácter social aparece en la elección misma del género: escribir cuecas es dialogar con una tradición que nos atraviesa como comunidad. Esa dimensión se percibe en el pulso, en la insistencia rítmica, en la sensación de algo que vuelve, como vuelven ciertas músicas a lo largo de la vida. Pensando en términos de las cuecas para no bailar de Willy Claure, las mías serían: cuecas para pensar.

De desamor: No. 1, Sin sol
De desamor: No. 7, Esperar https://www.youtube.com/watch?v=IugYAfOEmAI Entrevista a Daniel Álvarez Veizaga sobre De desamor, uno de los mejores discos de 2025: un ciclo de cuecas para piano que dialoga con la poesía, la danza y la tradición, y propone un espacio fértil para pensar la identidad desde
¿Cómo dialoga para usted la cueca del ciclo con la identidad boliviana? ¿Refleja de alguna manera su idiosincrasia?
Mi relación con la cueca es también una relación con mi propia identidad. Es una música que forma parte del paisaje sonoro en el que crecí y que sigue apareciendo, de una u otra forma, en mi trabajo. En De desamor no busqué representar una identidad boliviana de manera explícita, pero sí trabajar desde ella, desde una forma de sentir el tiempo, el ritmo y la melodía.

Creo que la idiosincrasia boliviana se manifiesta en esa mezcla de contención y exceso, de melancolía y energía, de ritual y cotidianeidad. La cueca permite sostener esas contradicciones sin resolverlas, y por eso sigue siendo un espacio fértil para pensar quiénes somos: habitantes del mundo, pero desde un lugar concreto, los Andes.

De desamor: No. 4, Hasta
De desamor: No. 7, Esperar https://www.youtube.com/watch?v=IugYAfOEmAI Entrevista a Daniel Álvarez Veizaga sobre De desamor, uno de los mejores discos de 2025: un ciclo de cuecas para piano que dialoga con la poesía, la danza y la tradición, y propone un espacio fértil para pensar la identidad desde
Hoy la cueca circula entre tradición popular, música académica y reinterpretaciones contemporáneas. ¿Cómo imagina usted el futuro de la cueca como forma musical y cultural?
Veo el futuro de la cueca como un territorio abierto. La cueca seguirá existiendo en su ámbito tradicional, en la fiesta y en la danza, pero también puede seguir desarrollándose en contextos académicos y contemporáneos sin perder su identidad.

Me interesa pensar la cueca no como una forma cerrada, sino como un lenguaje con reglas flexibles, capaz de dialogar con otras estéticas y otros formatos. Mientras siga habiendo compositores, intérpretes y comunidades dispuestas a reapropiarse de ella, la cueca seguirá transformándose. Y esa transformación, lejos de debilitarla, es lo que garantiza su permanencia. Mientras haya cueconautas.

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