Cosas de chicos: Crushes, mocos y zombis

Entrevista a Letelefono sobre Cosas de chicos, uno de los mejores discos de 2025: una mirada honesta y torpe al amor juvenil, hecha de inseguridad, pasión y humor; de crushes no correspondidos, mocos persistentes y zombis enamorados.

A un año de su lanzamiento, este 13 de marzo, Letelefono celebra con una sesión en vivo del álbum completo a través de su canal de YouTube y plataformas digitales. Esta conversación puede prepararte para volver a escucharlo con nuevos oídos.

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Entrevista a Letelefono
El poder #1 (me quitas todo)

El amor… ¡Ay, dime! ¿Qué se puede hacer?

El título Cosas de chicos sugiere un universo emocional masculino muy particular. ¿A qué “cosas” se refiere? ¿Qué tipo de masculinidad siente que se construye a lo largo del disco?
El título del álbum es un juego de palabras. Si bien Cosas de chicos puede referirse a “cosas del género masculino”, también se puede referir a “cosas juveniles”. Y es precisamente en este juego de palabras donde encontramos el verdadero sentido del álbum. Las “cosas” a las que se refiere son precisamente motivos ingenuos, adolescentes y pasionales, enamoramientos no correspondidos, obsesiones y fijaciones con personas que no sienten lo mismo que nosotros.

Pienso que la cultura audiovisual, los medios pop y las historias que nos son contadas muchas veces ven al hombre como una figura que propone una relación y a la mujer como la figura que acepta o rechaza dicha propuesta. Esto ha generado problemas de victimización de los hombres, en donde muchas veces se busca poner la culpa de la soledad masculina encima de una persona que no corresponde su afecto. Siento que el álbum busca evidenciar esto, sentirlo, vivirlo, problematizarlo, para así enfrentar el problema y reflexionar acerca de la naturaleza de la atracción, donde muchas veces es instintivo, aleatorio e inexplicable el lugar donde entregamos nuestro corazón.

El título también sirve de expectativa para nuestro siguiente álbum, Cosas de grandes a lanzarse más adelante en este 2026.

Mucho mucho amor

Estoy más gordo que nunca, yo sé lo que soy

En varias canciones nombra sus propias inseguridades corporales (“diminuto”, “gordo”, “roto”, “viejo”, “calvo”) con una honestidad encantadora. ¿Qué le permite contar desde esa paradoja de presentarse imperfecto y aun así hacerlo con tanta confianza creativa?
Durante toda mi vida he crecido con ciertas inseguridades acerca de mi cuerpo. He sido siempre más ancho que todos mis amigos, pero también más tímido y más introvertido. Los estándares de belleza, especialmente en quienes yo he considerado mis ídolos, siempre se han inclinado hacia personas más delgadas.

A los 23 años empecé a perder mi pelo de manera notoria, diría que prematuramente, entonces tuve que irme acostumbrando rápidamente a mi cuerpo actual. Se siente extraño que en tus 20 todos tus amigos, crushes y cantantes favoritos se sigan viendo como adolescentes y tú ya parezcas de 40.

Pero aunque me tardó unos años, me pude acostumbrar a mi imagen no tomándome tan en serio y aprendiendo a reírme de mí mismo. Ahora son esos rasgos, que antes me parecían mala suerte, los que considero que me distinguen y me hacen más atractivo. Y creo que nombrarlos en las canciones y exponerlos de manera tan íntima ha hecho que me sienta cómodo con mi cuerpo.

La buena suerte

Mi cuerpo es como el de un anciano, mi alma es de un niño de tercer grado, pero mi pasión es la de un adolescente

En “La buena suerte” habla de un cuerpo de anciano, un alma de niño y una pasión de adolescente. ¿Qué cree que aporta esa mezcla de edades a las historias del disco?
Es como en la película de El laboratorio de Dexter, donde viaja al futuro y se ve a sí mismo en distintas etapas de su vida. Todas las realidades tienen algo que les caracteriza, pero ninguno deja de ser Dexter, en esencia. Siempre me he sentido como un niño en corazón y alma, muy inocente y vulnerable, llorón, con una necesidad de afecto incondicional, de sentirme protegido, querido y sostenido por alguien más.

Siento que nunca exploré la adolescencia de manera normal. No tuve novias ni fui a fiestas ni exploré mi sexualidad de la forma que otros lo hacían. Por eso siento que mi vida adulta lleva la carga de esta “pasión adolescente”, llena de fuego, ganas y emociones fuertes que no termino nunca de entender.

Y por otro lado siento que mi cuerpo gordo, calvo e inútil para bailar, en ocasiones se siente más viejo de lo que es.

Esta narrativa se repite tácitamente a lo largo del disco y ayuda a explicar por qué este hombre adulto de 33 años se expresa como perdido en una mezcla de realidades temporales que no le pertenecen. Explica la inocencia de las melodías, la agonía en las letras y el drama que parece abarcar la totalidad del álbum.

Esta loca emoción

Soy como un arroz que subió vía nasal por comer muy rápido, ahora es indestructible este moco de amor

Nuestra metáfora favorita del disco aparece en “Esta loca emoción”, donde el amor no es algo bello o ideal: es un arroz que se mete por la nariz por comer muy rápido, un “moco de amor” que se queda pegado. ¡Me ha pasado a mí también! ¿Qué encuentra en esas imágenes antirrománticas que no encuentra en las metáforas románticas tradicionales?
Creo que las metáforas son más interesantes cuando expresan algo que podemos claramente ver, escuchar y sentir, imágenes que se nos queman en el cerebro por su especificidad y la sensación que producen dentro de nosotros.

El deseo, en ese sentido, no siempre es bonito. Cuando no es correspondido, las sensaciones que provoca se asemejan más a la tortura que a cualquier otra cosa.

Creo que mi trabajo como autor es buscar letras que puedan comunicar estas sensaciones y sentimientos de maneras específicas, para que no se malinterpreten y a la vez, ayuden a la mayor cantidad de personas a sentirse acompañadas en sus procesos emocionales. Porque creo que los seres humanos sentimos más o menos las mismas cosas, pero las expresamos de maneras distintas. Y es fácil caer en la sensación de que estamos solos y aislados. Creo que parte de la razón por la cual hago canciones es acompañar a quienes sienten que sus emociones están equivocadas y ayudarlos a sentirse identificados.

Simulacro

Te gustan los 4.40 pero yo ando en 4.32

Entre los muchos versos que nos sacan una risa está: “Te gustan los 4.40 pero yo ando en 4.32”. Hay humor, ternura y una idea de fondo: el amor como un ideal que siempre queda un poco fuera de alcance. ¿Se siente “desafinado” frente a ciertos ideales románticos culturales?
Toda mi vida. Me enamoro muy fácilmente, pero soy raramente correspondido. Creo que es porque me cuesta adaptarme a los estándares de cortejo normales, me cuesta acercarme a personas de la manera que otros lo hacen. Tengo mucho miedo a que la otra persona no sienta lo mismo que yo o que encuentre mi acercamiento como vulgar u ofensivo. También desarrollo sentimientos fuertes demasiado rápido y esto puede asustar a la gente.

Creo que me veo obligado a escribir las canciones de la manera que lo hago porque así me siento cómodo expresando lo que siento. Nadie se puede ofender o no corresponderme así. Y creo que el humor es clave para no ser emocionalmente redundante. Reírme de mis propias inseguridades es la mejor forma de superarlas, o al menos de no reprimirlas. He visto demasiada televisión y películas a lo largo de mi vida. Por eso tengo un gran sentido del humor. O bueno, no sé si “gran” es la palabra. Tal vez un muy específico sentido del humor.

Primavera Sounds

Reviví… como un zombi solo por tu amor… al tercer día

En el disco hay momentos que casi suenan devocionales (“rezo por vos”) pero también gestos irreverentes, casi traviesos, como ese zombi de amor revivido “al tercer día”. ¿Qué le interesa de moverse entre la reverencia y la irreverencia?
No soy religioso, pero me encanta usar la religión como un vehículo narrativo, porque tiene metáforas y analogías universales que todos entendemos. Me gusta la iconografía, la fábula y los personajes presentes en distintas religiones, especialmente la cristiana.

Tengo un profundo desprecio por todo lo que representa el aparato político/administrativo de la iglesia y por todas las barbaridades que ha cometido y sigue cometiendo en nombre de dios. Por eso me robo todos los elementos devocionales e icónicos de la religión, los uso en mis canciones, me río de ellos y así alcanzo algún método propio de devoción a algo: a la música, al espíritu creativo y al arte en general.

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