Asina Gué: Guía para contarte nuestra historia y lucha
Kombilesa Mí – África diverso continente
Negros como yo, que sirven de guía para contarte y explicarte la historia
Entrevista a Kombilesa Mí sobre Asina Gué, uno de los mejores discos de 2025: una conversación sobre el tambor como lenguaje, el rap como herencia oral y la música como espacio donde dialogan historia, identidad y lucha afrodescendiente.
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Entrevista a Kombilesa Mi
Por ejemplo, figuras como Benkos Biohó, que fue el héroe mayor, un gran cimarrón que nunca aceptó estar bajo el yugo español y que, con su sabiduría, inteligencia y pujanza, logró liberarse y liberar a muchos hombres y mujeres. Su legado siguió con Pambelé, campeón mundial de boxeo de Colombia, un hombre que viene de un pueblo como Palenque y que logró coronarse campeón del mundo, algo digno de admirar y gratificante, pero lamentablemente no dicen eso.
También está Batata Paulino, un gran tamborero, ya legendario, cuyos códigos musicales y técnicas de repique se siguen replicando en muchos músicos del Caribe colombiano, y cuyo conocimiento y técnica han sido estudiados en universidades e institutos musicales, muchas veces sin reconocer que vienen de allí, que vienen de él. Una leyenda viva, musicalmente hablando: un hombre que sin saber leer compuso centenares de canciones y las llevaba en su mente, cantándole al amor, a la vida, a la tierra y a su comunidad.
Y está Justo Valdez, una leyenda viva de la música tradicional palenquera, que representa esa esencia también de la champeta, porque fue uno de los pioneros de este género, aunque hoy en Cartagena muchas veces no se reconozca así. Justo Valdez, integrante de la agrupación Son Palenque, quien vive actualmente en Cartagena y fue también el creador del himno de San Basilio de Palenque.
Y así tenemos muchos otros juglares, Graciela Salgado, Dolores Salinas, entre otras personas y personajes representativos de la historia, que no se visibilizan en las universidades ni en los colegios.
El chakero
El tambor, primer medio comunicador
Si de pronto se escuchaba un son de negro, ya se activaba la gente, porque sentían y sabían que era un tema de lucha. Ya si escuchaban otros toques, sabían que era un tema de tristeza, melancolía.
Y así, sucesivamente, había diferentes códigos que se expresaban a través del tambor para informar los distintos acontecimientos. Hoy en día, el tambor sigue transmitiendo alegría y tristeza, porque además es un instrumento que forma parte de la musicalidad tradicional palenquera y que nos permite conectarnos, a través de su sonido, con momentos tristes y momentos alegres. En fin, sigue vivo el tambor más que nunca en la comunidad, informando, sonando y llevando el mensaje.
Ariba ma prieto
Po to ma prieto ke a lungá
En Colombia, negros y negras siguen siendo asesinados y desaparecidos, especialmente en comunidades empobrecidas, y eso nos parece muy fuerte. Por eso hablamos de este tema, de la lucha que pasamos y que seguimos pasando, y que a través de la música contamos, porque sabemos que los medios de comunicación no lo van a contar, porque para ellos no pasa nada. Pero claro, ellos no viven en el territorio, no conocen la realidad de las comunidades, y por eso asumen que no está pasando nada.
Nosotros, que hemos puesto los muertos, sí somos conscientes y tenemos la claridad de que esto sigue pasando en nuestros territorios. Y no hablo solo de un lugar: hablo de diferentes lugares donde se encuentran las comunidades negras y palenqueras que están pasando por este mismo flagelo. Entonces Palenque, como primer pueblo negro libre de América, lleva esa bandera y ese liderazgo por todo lo que ha pasado desde acá.
Pero estamos en conexión y en hermandad con muchos pueblos negros que siguen luchando, que están tratando de mantener sus raíces y de seguir llevando ese bastón de lucha, resistiendo, aguantando y luchando; y de esa forma nos conectamos.
Asina Gué
Luchando por el rap para ser como Tupac
En fin, gustos por la música que hacen, por lo que dicen, por su visión y por cómo expresan lo que pasa en el contexto en el que estamos, las situaciones que se viven, y cómo abordan también lo que ocurre en sus territorios y en sus comunidades, distintas y diversas situaciones.
Palenque tiene una riqueza oral muy grande, por eso fue declarado Patrimonio Oral e Inmaterial de la Humanidad, y sentimos que en el hip hop encontramos esa manera de expresarnos, de contar lo que es Palenque y lo que tiene. Quisimos también romper un poco y fusionar el rap con lo tradicional, con nuestros instrumentos. Por ejemplo, el break dance para nosotros son las danzas tradicionales; los tambores están sonando como si fueran los beats o las pistas que normalmente conocemos. Y siempre tratamos de conectarnos con la cultura hip hop, pero desde nuestra esencia, desde nuestra raíz.
Lo ke i kelé
Desde Palenque, Colombia, para todo el hemisferio, el tema de violencia es un problema serio
Ahora, entendemos que hay diferentes tipos de música y artistas o músicos a los que no les interesan estos temas de transformación ni los problemas sociales que se presentan en las comunidades, sino que están por su dinero o por su movida urbana o comercial. Pero sentimos que la música es un vehículo idóneo para enviar el mensaje, y llega a muchas personas a las que uno no tiene ni idea de que les llega la información.
Es tan poderosa la música que han desaparecido raperos y han muerto raperos, artistas, porque dicen cosas que supuestamente no eran para decir o no eran para contar. Pero eso pasa porque el mensaje llega, y a las personas que están actuando mal en torno a estos temas —desplazamiento, violencia, conflicto armado— les afecta, les molesta, les preocupa, porque sienten que los estamos señalando o poniendo en evidencia.
Entonces la música es fundamental para este tema de transformación social y de información, porque eso es la música. Por lo menos, la música que hacemos es informativa: tú puedes bailar con ella, gozar, pero también puedes aprender mucho o enterarte de muchas cosas que pasan en Palenque, en Colombia e incluso en el mundo. Claro, con precaución, porque hay gente a la que le molesta la opinión de los demás cuando se tratan estos temas de transformación social, de sacar a jóvenes de caminos equivocados y de hablar de temas tan sensibles como el desplazamiento, el asesinato o el conflicto.
Pero bueno, uno canta y rapea lo que ha vivido, lo que ha pasado, lo que sabe y lo que conoce. No nos ponemos a inventar nada: solo rapeamos y cantamos la realidad de los territorios y de nuestro país.
