Che Valle: El alma guaraní que suena ‘cada vez mejor’

Entrevista a Orlando Martínez y Martín Ortega de Che Valle sobre Cada vez mejor, uno de los mejores discos de 2025, en la que conversamos sobre el alma guaraní, los paisajes sonoros de la triple frontera, el cruce de lenguas y la guitarra como forma de narrar la memoria, la identidad y el territorio.

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Ñembo Milonga
Entrevista a Orlando Martínez y Martín Ortega de Che Valle sobre Cada vez mejor, uno de los mejores discos de 2025, en la que conversamos sobre el alma guaraní, los paisajes sonoros de la triple frontera, el cruce de lenguas y la guitarra como forma de narrar la memoria, la identidad y el territorio
En su perfil de Spotify mencionan que sus composiciones nacen del corazón de la triple frontera Brasil–Paraguay–Argentina. ¿Cómo sienten que esta región aparece en el sonido del disco?
Orlando Martínez: Desde nuestros inicios con la guitarra hemos escuchado e interpretado músicas del repertorio latinoamericano, como tangos, milongas, valses, chamamés, polcas, choros, entre otros tantos. Esa experiencia inicial nos introdujo a este territorio del alma guaraní, donde ocurren todos esos paisajes sonoros y que hoy forman parte de nuestra manera de componer e interpretar nuestras músicas.

Como nombra el investigador Evandro en su libro Polka, guarania e chamamé, a toda la región fronteriza entre Paraguay, Argentina y Brasil la denomina como “Alma Guaraní”. Nosotros sentimos que en esta región transitan todos esos ritmos y que nosotros los incorporamos naturalmente como parte de nuestra cultura musical.

Esas mezclas culturales también quedan reflejadas en nuestras composiciones e interpretaciones, como por ejemplo la composición “Ñembo milonga” de Martín, que se encuentra en nuestro último álbum, donde existen todos los elementos rítmicos de la milonga, o la selección de polcas que termina rasgueando como milonga, mezclando el 6/8 con el 2/4 naturalmente.

Selección Homenaje a Juan Cancio
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Al investigar las piezas de “Selección Homenaje a Juan Cancio”, nos llamó la atención el cambio de código entre español y guaraní: el español parece describir, mientras que el guaraní siente (por ejemplo: “Te digo niña que rohayhúgui che péicha aiko”). ¿Qué representa para ustedes el guaraní en la música paraguaya? ¿Qué emociones o matices prefieren expresar en guaraní?
Martín Ortega: La lengua guaraní es el legado de la “nación guaraní” y, a través de su lengua, traspasan sus conocimientos de generación en generación (ya que la cosmovisión del idioma influye en todos los ámbitos sociales, profesionales, artísticos y personales). Todo eso forma parte de nuestra identidad, hasta el grado en que “es imposible entender al Paraguay sin el guaraní”, como afirma el prof. David Galeano.

Es una lengua de uso mayoritario en nuestro país y, por eso, su presencia en el arte es vasta, siendo así tantas veces el medio por el cual el poeta se expresa y conecta con el pueblo con mayor naturalidad y fluidez. La frase de la canción que citaron mezcla el castellano y el guaraní; a eso se le dice “jopara”, que es la manera popular de hablar ambas lenguas que tenemos los paraguayos, muchas veces por creatividad o por un valor estético, pero también a veces por ignorar el uso correcto y profundo de uno de esos idiomas (o de ambos).

Pero usualmente se recurrió al guaraní por su inherente carga expresiva. No en vano escribió al respecto Augusto Roa Bastos que “el guaraní es una lengua en contacto con la naturaleza, con el sentido mítico y poético de esta fuerza telúrica que se siente en el Paraguay. En guaraní expresamos el temblor perecedero de lo humano, las manchas de nuestros infortunios, el indecible fervor de la esperanza”.

Mi barquito de esquelita
Entrevista a Orlando Martínez y Martín Ortega de Che Valle sobre Cada vez mejor, uno de los mejores discos de 2025, en la que conversamos sobre el alma guaraní, los paisajes sonoros de la triple frontera, el cruce de lenguas y la guitarra como forma de narrar la memoria, la identidad y el territorio
Varios de los temas del disco son instrumentales, pero aun así transmiten una historia. Siguiendo la idea de “estas quejas de la guitarra” en “Al pie de tu reja”, ¿podrían mencionar algún pasaje del disco donde sientan que la guitarra narra algo? ¿En qué momentos “se queja” o incluso “juega”?
Martín O.: En todos nuestros arreglos, ya sean vocales o instrumentales, tratamos de que esté presente un desarrollo o crecimiento musical, en el sentido de que se van sumando variaciones melódicas, rítmicas, armónicas y de texturas; todo eso da una noción narrativa.

En el tema “Mi barquito de esquelita”, por ejemplo, la guitarra “juega” mucho: al comienzo de manera más simple, con una punteada acompañada; luego ya empiezan las variaciones de texturas, los dúos, los diálogos entre guitarras; después una variación armónica, con una armonía más densa y contemporánea, dando la sensación de misterio, con un timbre más sutil; al final termina de forma explosiva, con gran alegría conclusiva.

Lo contrario se podría ver en el “Estudio 6”, donde la guitarra se queja más, abundan las disonancias y tensiones, crece el dramatismo y termina con una especie de cadencia rota.

Panambi hũ
Entrevista a Orlando Martínez y Martín Ortega de Che Valle sobre Cada vez mejor, uno de los mejores discos de 2025, en la que conversamos sobre el alma guaraní, los paisajes sonoros de la triple frontera, el cruce de lenguas y la guitarra como forma de narrar la memoria, la identidad y el territorio
¿Cómo interpretan ustedes esa mariposa negra de Panambi hũ y qué significados quisieron resaltar en su versión?
Orlando M.: Esta música es composición de Oscar Nelson Safuán, quien estuvo viviendo en el exilio por muchos años en la época de la dictadura. En la canción Panambi hũ, el compositor refleja la añoranza de su país y de su gente. Nosotros quisimos resaltar esta música porque nos parece una hermosa composición en melodía y letra, y también versionarla al estilo de Che Valle, a dos guitarras y voz.

Yo personalmente estuve viviendo muchos años lejos de Paraguay y, de alguna forma, pude vivenciar desde un primer plano el sentimiento de añoranza que marcó una etapa de mi vida.

Lágrimas de pueblos indígenas
Entrevista a Orlando Martínez y Martín Ortega de Che Valle sobre Cada vez mejor, uno de los mejores discos de 2025, en la que conversamos sobre el alma guaraní, los paisajes sonoros de la triple frontera, el cruce de lenguas y la guitarra como forma de narrar la memoria, la identidad y el territorio
El título de “Lágrimas de pueblos indígenas” es muy poderoso. ¿Qué reflexión dio origen a esta pieza?
Martín O.: El título de esa guarania que compuse responde a la angustia y la inquietud producidas por algunas de las terribles injusticias que se viven en nuestro país, como es el desplazamiento forzoso de comunidades indígenas de sus tierras fértiles y frondosas para luego cederlas a empresas extranjeras, o nacionales, que deforestan sin piedad sus bosques para una producción masiva de soja, normalmente, afectando así al ecosistema, a personas inocentes y a la belleza del paisaje.
Tereré de las 11
Entrevista a Orlando Martínez y Martín Ortega de Che Valle sobre Cada vez mejor, uno de los mejores discos de 2025, en la que conversamos sobre el alma guaraní, los paisajes sonoros de la triple frontera, el cruce de lenguas y la guitarra como forma de narrar la memoria, la identidad y el territorio
¿Qué significa para ustedes el tereré? ¿Qué escena o costumbre concreta quisieron retratar en esta obra?
Orlando M.: El tereré es una costumbre del pueblo guaraní que trae consigo mucha historia y tradición. Para nosotros, el tereré tiene varios sentidos y lo vemos como una costumbre que, antes que todo, une a la gente: une para conversar, para musiquear, para rezar, para viajar, para llorar, para reír, para vivir, para amar y para otras tantas cosas.

El tereré de las 11 horas es una costumbre mañanera, previa al almuerzo. Se toma con mucho remedio yuyo, plantas medicinales que acarrean muchas sabidurías ancestrales.

Esta composición es un homenaje al tereré paraguayo, al estilo de la polca, pero en una fórmula de compás de 11/8, donde juega todo el tiempo de esta manera. Al mismo tiempo, es un experimento rítmico para ver cómo rasguear e interpretar en esa fórmula de compás, que es diferente a la convencional polca en 6/8.

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